La pérdida
La ciudad había quedado arrasada en aguas turbias. Era un paisaje desolador. En medio de ese escenario, donde nadie se encontraba a salvo, yo era […]
La ciudad había quedado arrasada en aguas turbias. Era un paisaje desolador. En medio de ese escenario, donde nadie se encontraba a salvo, yo era […]
Cuándo comenzamos a ponerle límites a nuestra imaginación? ¿Cuándo dejamos de soñar y decidimos conformarnos? ¿En qué momento dejamos de jugar para ponernos serios? Guadita
A Carlos Ferreyra no puedo disociarlo de la imagen de Tomás. O viceversa. Será porque si bien lo conocí en 1999, cuando trabajaba como pasante