Ojos verdes
Todo empezó ese 2007. Nos acostábamos por la noche y nos despertábamos a la mañana con el sonido de maullidos prisioneros en la pared. Se […]
Todo empezó ese 2007. Nos acostábamos por la noche y nos despertábamos a la mañana con el sonido de maullidos prisioneros en la pared. Se […]
Casi todos los días, suelo llegar a la oficina con los minutos contados. Abro la puerta como quien llega a su casa y por lo general
Nené … ven acá! Sube a escuchar la historia de Mumi. Muchas veces sucedía así. Yo me quedaba hasta tarde, enfrascada en notas para la
A Carlos Ferreyra no puedo disociarlo de la imagen de Tomás. O viceversa. Será porque si bien lo conocí en 1999, cuando trabajaba como pasante
–“¿Y cuánto tiempo piensan estar por el interior?” – “Supongo que unos quince días”, le respondí con cierta naturalidad. Era mi primer viaje a Cuba.
Marzo de 2002. “Podrías hacer fotos de bodas ¿no?”, le dije una tarde de ánimos brumosos a Tomás Barceló. Recuerdo que solté aquella sugerencia como
Fue la pregunta que me lanzó Tomás una mañana calurosa de junio, mientras desayunábamos juntos, allá por el año 2000 en La Habana. – Claro, le respondí sonriendo